Presentación LIS 8
Futuros tangibles
José Luis Fernández
En la presentación del Nro. 5 de nuestra Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada, ayer nomás, en el primer semestre de 2010, se advertía sobre la necesidad de construir estatutos de nuevos fenómenos mediáticos, que equilibraran el efecto de vértigo que produce la lista de novedades tecnológicas y sus consecuencias discursivas. En otros términos, se acentuaba la necesidad de reflexionar acerca de qué permanece y qué se constituye como novedad profunda durante el transcurrir de ese cambio constante en la superficie.
Un año y medio después esa necesidad sigue vigentepero la teoría por fin parece comenzar a pisar con firmeza en el terreno resbaladizo de las relaciones entre las nuevas y viejas mediatizaciones.
En primer lugar, resulta evidente que los nuevos desarrollos mediatizados se articulan con la presencia de nuevos espacios y circuitos cara a cara de la ficción y lo musical. Siempre hubo relaciones entre, por ejemplo, los circuitos teatrales y los cinematográficos y radiofónicos; del mismo modo desde la década del 30 del siglo XIX la industria musical se desplegaba en circuitos que incluían las presentaciones en escenarios en vivo, mediatizados por la radio y luego la televisión como soportes de la industria fonográfica y cinematográfica. La novedad hoy es el crecimiento de sistemas reticulares que aprovechan la capacidad viral de las redes sociales para mantenerse en contacto y en estado de ‘difusión permanente’. Esto facilita el éxito, tal vez acotado en lo masivo, pero con probada capacidad de fidelización de públicos segmentados.
En el campo específico de las mediatizaciones, al menos desde nuestra perspectiva, debemos abandonar la idea de que las redes reemplazarán a los medios tradicionales, más allá de muertes parciales o transformaciones profundas. Lo que aparece como clave en este momento y en el futuro cercano, es comprender las nuevas relaciones que se producen entre dos grandes maneras de producción discursiva que cada vez estarán más entrelazadas: parece imposible pensar un futuro en sociedades complejas como la nuestra sin mediatizaciones cumpliendo la función broadcasting y parece imposible que, sea cual sea el poder de los broadcasters, éstos puedan impedir la función networking y, es más, puedan vivir sin ella.
Durante 2011 hemos experimentado por fin que la teoría acompaña esos procesos. Ya no se trata de proposiciones individuales, muchas de ellas brillantes, acerca del futuro, promisorio o preocupante, o sobre la necesidad de recuperar el pasado como prevención frente al porvenir. En mayo se realizó en Sevilla el IV Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de la Información y Participación Ciudadana, con tema específico sobre Nuevas identidades culturales y mediaciones digitales. El encuentro, de impronta semiótica, fue organizado entre otras entidades por la revista deSignis. Estuvieron presentes investigadores como Paolo Fabbri, François Jost y José María Paz Gago y, tanto en las ponencias como en las discusiones, se puso en juego la utilidad del herramental semiótico para dar cuenta de fenómenos de las nuevas mediatizaciones. Pero en trabajos presentados por investigadoras de largo recorrido en el campo, como Lucrecia Escudero y Charo Lacalle, se puso en evidencia la necesidad de la semiótica de articularse con otras metodologías de las ciencias sociales.
Por otra parte, en el año del centenario del nacimiento de Marshall McLuhan, el recuerdo de su figura convocó a múltiples encuentros y exposiciones en los que, en términos generales, se privilegió, más que el puro homenaje, la revisión de su obra pionera y los posibles ajustes necesarios para adaptar sus teorías al momento actual. Barcelona, Rosario, Buenos Aires y Montevideo fueron un recorrido por el que, críticamente, McLuhan nos guió y la conclusión es que su importancia, se debe más a la búsqueda de nuevas soluciones que al recuerdo melancólico de sus aportes.
El capítulo de la McLuhan Galaxy en Barcelona, organizada por la Universidad Pompeu Fabra, nos permitió escuchar detenidamente los esfuerzos de Robert Logan por exponer el devenir mediático dentro del marco teórico de la media ecology: ahí pudimos ver el vigor y la consistencia de ese enfoque, especialmente en la descripción y sistematización de los cambios en los medios: ecosistemas, especies, etc. permiten, al menos, ordenar la maraña de transformaciones. Tanto allí como en sucesivos encuentros, fueron muy fecundos los esfuerzos de Carlos Scolari en la articulación y registro de límites entre la media ecology y la semiótica de las mediatizaciones.
Queda un campo teórico complejo y con dificultades institucionales de articulación, pero el efecto general es que la explosión de las mediatizaciones está siendo por fin acompañada por esfuerzos teóricos rigurosos. Se podrá entonces organizar el trabajo de investigación en los próximos años y las relaciones entre los diversos enfoques, recorridos y resultados provisorios de indagación. Nada está resuelto pero hay un camino a recorrer.
En esas idas y vueltas por congresos, encuentros y conferencias, sobrevoló frecuentemente la cuestión del futuro de las mediatizaciones, sea en las discusiones, sea en las preguntas que el público nos hace a los especialistas. En general, en esos casos los investigadores insistimos con que nuestra tarea no es la de predecir. Si bien la cuestión de la predicción en las ciencias sociales no es secundaria, y de ninguna manera puede considerarse como clausurada, lo cierto es que no creemos que los investigadores podamos siquiera indagar en estos aspectos de nuestra actualidad sin que la cuestión del futuro esté presente. Por eso, resulta de interés como contribución a las discusiones presentar aquí algunos de los fenómenos mediáticos que, en principio, consideramos que es difícil que desaparezcan o se transformen profundamente a la brevedad o que lo hagan sin hecatombes sociales, ellas sí, imposibles de predecir. A continuación enumeramos, sin pretensión de exhaustividad, estos fenómenos que toman la forma de estatutos, aclarando que el orden no implica jerarquía.
- Grupos Multimedia con efecto broadcasting. Serán grupos o multigrupos, privados, estatales o mixtos, pero seguirán generando la confianza mínima en la construcción y distribución creíble de información acerca de la ‘marcha del mundo’, ya que sin ella es imposible tomar decisiones generales pero también individuales (como planificar nuestro año de trabajo o nuestras próximas vacaciones).
- Productoras de ficciones complejas. ¿Renunciarán los espectadores globales al disfrute de grandes producciones ficcionales de base cinematográfica, con efectos especiales y escenarios masivos? Las facilidades de producción que brinda la animación digital no reemplazan el efecto de monumentalidad e indicialidad del detalle de lo fotográfico. Aún el hábito de concurrencia a salas cinematográficas resiste, al menos por el hábito social, a pesar de que buena parte del dispositivo de expectación ya está disponible a nivel hogareño.
- Recepción audiovisual “pasiva”. Como dijo Scolari en un encuentro sobre muertes de los medios, ¿vamos a dejar de percibir televisión (o lo que quede de ella), en un espacio de nuestro hogar, seleccionando a partir de la oferta broadcaster como frente a una góndola de supermercado? Es impensable que cuando dejemos de trabajar en el día, nos dediquemos cotidianamente a elegir un film, un recital o un documental que satisfaga nuestras necesidades de consumo entre la complejidad de la oferta de las redes. Ver ‘entre lo que hay a mano’ es irreemplazable para los individuos que tienen ocupaciones.
- Medios de sonido para recepción móvil u ocupada. Mientras la población necesite información en el momento en que trabaja o se traslada en el espacio social, o guste de estar en contacto con sus afectos, o disfrute la recepción musical en paralelo con la vida social, los medios de sonido seguirán creciendo. Lo radiofónico, lo telefónico, lo fonográfico y todas sus combinaciones no visuales ni escriturales tienen garantizado un lugar mientras nuestra sociedad sea ‘ésta’, la de la interacción poco estudiada entre vida social activa y recepción mediática.
- Redes sociales complejas y hegemónicas. De las múltiples redes o plataformas a las que tenemos acceso, de las que participamos y mediante las cuales estamos en contacto, va a ser la hegemónica la que nos permita interactuar amigablemente con todos los tipos de contactos (afectivos, profesionales, etc.), todos los tipos de interfaces (escriturales, táctiles, audiovisuales, sonoras, etc.) y todos los medios (informativos o ficcionales, en vivo o en grabado). Más allá de las marcas o de la monopolización o no, esa/s red/es será/n más parecida/s a Facebook que a Twitter.
No decimos que esos fenómenos sean los cinco únicos que permanecerán y se desarrollarán pero sí que estarán en el centro de las mediatizaciones sociales del futuro por un buen tiempo. Queda afuera en esta instancia la cuestión industrial, a la que no consideramos, sin embargo, de poca importancia. Todos los movimientos que se están produciendo en las mediatizaciones ponen en cuestión a las industrias de la información y del entretenimiento, tal como se conformaron en el siglo XX. El problema es que todavía es muy difícil, salvo en las presuposiciones necesarias para sostener nuestros cinco fenómenos a perdurar, establecer las consecuencias finales en lo industrial. El caso de la música y sus mediatizaciones es ejemplar: todo se desenvolverá según el lugar que finalmente ocupe la ‘calidad y complejidad del sonido’ que los escuchas requieran. El mp3 le ha dado un golpe al hi-fi y la estereofonía, pero la búsqueda de la calidad no ha muerto. Según sus dimensiones finales, la industria de gran dimensión y broadcaster tendrá un mayor o menor espacio de producción.
No pretendemos estar inventando nada aquí sino que solamente recogemos el resultado de nuestras investigaciones, reflexiones e intercambios con colegas desde perspectivas multidisciplinarias. Queremos dar testimonio de que ya, no sólo estamos sobreviviendo al vértigo de la lista de novedades tecnológicas y de uso, sino que podemos apoyarnos en varios y muy importantes estatutos de la mediatización. Estos ocho números de Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada, fueron nuestro aporte grupal a esos primeros pasos dados para la comprensión del presente hacia el futuro.
PRESENTACIONES ANTERIORES
LIS 6/7 – edición doble, segundo semestre 2010/ primer semestre 2011



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